Es un mundo de ilusiones, mi parque de depresiones. No te asustes, abre solo para vos.

20.8.11

No hay nada más triste en el mundo que esta soledad.

No hay nada más triste que no tener un oído que te escuche, un hombro que te aguante, unas palabras que te alegren. No hay nada más triste que ser ignorado por las personas a las que llamas amigos, que la mayoría de ellos sean más que nada por interés, que se emparejen entre ellos y desaparezcas de su pequeño mundo de importancia, que estar moribundo de la depresión y ni se pispeen. No hay nada más triste que descargarse escribiendo a puros desconocidos a los que se pueden llamar más amigos que unos cuantos con los que compartís tu día a día. No hay nada más triste que no gustarle a nadie, que en dieciséis años de vida ni un mínimo amor correspondido golpeó a tus puertas. No hay nada más triste que dejar de creer en el amor. No hay nada más triste que una familia corrompida y enemistada por el dinero, que unos agonicen solos sin que nadie recuerde el día de mañana que estaban ayer, y, que otros de los que fallezcan sean los más grandes de tu vida, tu viejo y tu abuelo. No hay nada más triste que esperanzarse al reverendo pedo, que dejar de esperar cosas buenas de la gente solo para no salir lastimado. 
No hay nada más triste en el mundo que mi soledad.
¿Alguna vez de te despertaste y te diste cuenta que no le gustas a nadie y, no sé, que tampoco les importas?

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